
MANILLAS DE BRONCE
Querido,
Las manillas de mi casa son de bronce
Recuerdas?
Redondas, clásicas, relucientes casi.
Manos y manos han tocado esas varitas mágicas
Ellas han dado paso a corredores oscuros,
A habitaciones verdes.
Antiguamente,
Las manos de un hombre doliente tocaban esas manillas
Mientras su mujer gravemente enferma
Reposaba en la habitación amarilla.
Antiguamente,
Las manos de un niño tocaban una a una esas manillas
Buscando sin fruto
El último juguete de acción que poseía.
Antiguamente,
Las manos de una mujer tocaban esas manillas
Para aprestar camas y baúles
En la ingrata espera de alguien que nunca llegaba.
Querido,
En la habitación verde toqué tu espalda
Espero que el penetrante olor del bronce
No haya traspasado tu cálida piel
Lo que no aseguro
Es que aquellas manos todas
Incluyendo las mías
Abandonen alguna vez las curva de tus pliegues.

SEMELE
Te veo dormir y me pareces un sueño
Un sueño en el que eres un dios romano reposando
Sobre un césped muy verde como almohada.
Me dan ganas de perturbarte
Moverte a fuerza de gritos
Herirte con la mayor de las herejías.
Palpita en tu rostro de estrella
La inconsciencia de lo hermoso de tu ser
y quiero escupirtelo a la cara.
Pero todo te envuelve una nube sagrada
Que sobrecoge a todo el que quiera acercarse
Tu hombro reluce y me ciega.
Un viento dulce apenas toca tus cabellos molesto despiertas
La modorra y tu alboroto hacen que quemes
Dos o tres pastizales a la redonda.
Perezoso levantas tu cadera ardiente hacia el sol
Que parece tu siervo
Bostezas con grandeza de león y adviertes mi presencia.
Tal como Semele, perezco bajo tu esplendor.
LA BOHEMIALas cosas son así.
Uno quiere o no quiere.
O lo quiere todo.
Yo soy de las personas que lo quieren todo.
Sin reparos,
Sin culpas,
Sin remordimientos,
Sin ni una weá.
La verdad es que nada me importa.
No se confunda, mi amigo.
Soy tremendamente apasionada.
Me gusta al chancho,
A raudales,
Con resaca
Con réplica
Todo en exceso
Hasta la pena.
Y si me dice
“hasta aquí llegamos”
“no me toque aquí”
Yo voy,
Le toco ahí y me mando cambiar con uno
Que le encaaaaaaante el por ahí.
O el por allá.
Me da lo mismo, amigo mío.
Guárdese las explicaciones
Yo no tengo ni una.
Las cosas son o no son ricas
Si no lo son…
déme una buena razón para quedarme
Le juro que me quedo
No se extrañe
No me llame “hombre”
Soy una chica
Tengo claras algunas cosas
Si le gustan las lesas
Venga, me hago la lesa.
Pero no crea
Ni por un minuto que lo soy.
Jamás.

En Prenda
La Prenda era una polera negra.
Como se dice, escote en V.
Una Prenda fácil y antojadiza por las mañanas en que uno sale rápido.
Ni la prenda que más me favorecía, ni la prenda con historia.
La Prenda era sólo una polera negra escote en V.
Haciendo un flashback podríamos decir que la Prenda me la saqué yo misma.
Que la noche fue plácida.
Que mi cara proyectaba una película franca.
Que las caricias fueron precisas.
Que el calor era acogedor y que se agradecía.
La Prenda quedó olvidada a un lado de la cama.
Quizá al lado de la cama o a los pies o a la cabecera.
Nunca importó dónde estaba; la olvidé y me encantó olvidarla.
Lo relevante es que luego de eso nos fuimos a negro.
Pero el negro fue dulce.
Unas cervezas desafortunadas.
La caminata tembleque.
La vuelta a la escena del crimen un tanto triste.
Veo… la Prenda sobre el respaldo de la silla.
La tomo y ,al salir, el negro ahora ya no es tan dulce.

Tu piel, tu piel, tu piel, tu piel, tu piel
Buscando desde el aire.
Besar tu piel, sentir tu piel besándome,
tropel de viejas novedades.
La vi brillar, yo vi tu piel brillar,
de un blanco que quemaba.
Buscándote, buscándote, buscándome
entre la bruma tibia del cuarto.
Cerrar los ojos y escucharte desvestir,
sonando tus pulseras.
Y tintineando por la oscuridad
tu mano pasa y deja una estela de luz.
Luz, calor, tu pecho es guirnalda,
sólo quiero empapar mi cara
en tu piel, tu piel, tu piel...
Un temita cachondo de J Drexler.