
CONO NO HAY PRIMERA SIN SEGUNDA...
Va a estar tan buena como la primera.
Conce tiene sed!
_Quizá en sí mismo... Pero piensa que estás en pleno desarrollo. Has tenido tiempo para pensar y echar por la borda todo tu viejo equipaje cargado de éxito, superhombre y todo eso. La gente como nosotros no vive de teorías como tú hacías. Hemos de hacer una cosa, y si nos dejan una hora al día para pensarla podemos hacer maravillas; pero en cuanto se mezcla ese afán de dominio, estamos perdidos, nos convertimos en borricos.
_Pero, monseñor, es que yo no tengo nada que hacer.
_Amory, entre nosotros te diré que yo he aprendido a hacerlo muy poco. Puedo hacer un sinfín de cosas antes que la primera que tengo que hacer, con la cual tropiezo una y otra vez como tú has tropezado con las matemáticas este otoño.
_¿Y por qué tenemos que hacer una cosa antes que otra? Me parece que es lo último para lo que estoy capacitado.
_Tenemos que hacerlo porque no somos personalidades sino personajes.
_Eso está bien. ¿Cuál es la diferencia?
_Una personalidad es lo que tú querías ser, lo que, por lo que me dices son Kerry y Slone. La personalidad es algo casi excusivamente físico, rebaja a la gente _yo la he visto desaparecer en una larga enfermedad_. Cuando una personalidad actúa, desprecia siempre la "primera cosa" por hacer. En cambio, el personaje se concentra, no se puede divorciar de lo que hace. Es como una barra de la que cuelgan muchas cosas, cosas brillantes a veces como las nuestras que el personaje utiliza con mentalidad calculadora.
_Algunas de mis más brillanates posesiones se cayeron cuando más las necesitaba _dijo Amory, conservando el símil con amargura.
_Así es; y cuando sientas que todo tu pomposo prestigio, tu talento y todo eso se ha venido al suelo, no tendrás necesidad de preocuparte por ellos; entonces podrás manejarlos a tu antojo.
Personalidades y personajes. Si bien Fitzgerald nos está dando la clave de cómo da y quita color a sus personajes; no deja de llamarme la atención que esta misma estructura se adopta o no dentro de un determinado grupo social.
Y creo que la búsqueda que desespera a sus protagonistas y mí misma en la vida real, es justamente aquella... la de identificar la primera cosa por hacer.
De ahí el abatimiento. Porque una vida holgada y sin preocupaciones mayores te regala tiempo y el tiempo se puede ocupar de muchas formas.
Algunos personajes (o personalidades) de Fitzgerald, lo ocupan divirtiéndose y gozando de la vida loca. Para otros, el tiempo es una condena. La condena de pensar una y otra vez en cómo se les pasa la vida pensando en cuál esa LA COSA que realmente deben hacer, para no hacer de sus vidas un desperdicio de oportunidades y de aptitudes.
Me gusta Francis Scott Fitzgerald, porque aunque nunca descubra por mí misma LA COSA AQUELLA, siempre estará la posibilidad de escribir un libro acerca del hastío que representa la vida sabiendo que no se sabe nada nadita nada.